Sola

Los mismos sueños,
mi antiguo cuarto de niña
justo como lo dejé antes de irme.
Cuando entro me siento segura,
pero segundos después salen ellas:
cucarachas diminutas y grandes,
cuando abro los cajones
cuando quiero acostarme en la cama
cuando veo las puertas del armario
o en las ventanas que encierran calor,
aferrándose a seguir en mi mente.

En mis sueños grito el nombre de mi madre
y le pido que venga al rescate
porque aunque he crecido, aún no sé cuidarme.
Aún hay cosas que me paralizan,
aún extraño sus abrazos que decían:
yo siempre te cuidaré.
Pero ahora mi madre ha muerto,
ya no puede matar por mí
ya no puedo excusarme diciendo
que nunca pude crecer del todo,
que no entiendo el lenguaje adulto:
ve a trabajar,
cuida tu salud,
come a tus horas,
mata a tus insectos sola.

Quizá es la lección más difícil de entender,
que habrá días en los que la soledad te obligará
a tomar una escoba y aunque sea de lejos,
intentar matar aquello que te asusta;
que se acaban los ven a dormir conmigo,
hazme piojito, abrázame, apaga la luz por mí;
que crecer es más que poder beber sin fin
o tener permiso para manejar
y decir todas las palabras del mundo;
que es poder cuidarse sola cuando tu madre se ha ido
y ya no hay una voz que te diga: todo saldrá bien.

 

Escrito por: Rey Ramos

Ilustración por: Cassandra Catalina